Algunos meses antes
-Corre, vamos a llegar tarde, ¿por qué siempre tardas tanto?
Alina se desespera. Anabelle y Riccardo llevan ya esperándolas 5 minutos abajo, pero Alessandra sigue encerrada en el baño. Cansada va hasta el baño, abre la puerta y entre algunas risas la coge de la cintura.
-¡Ali! ¿Qué estás haciendo? ¡Suéltame!
-Se acabó la sesión de mirarse al espejo por hoy, ya llegamos tarde.
Y la arrastra hasta la puerta de la casa, cerrando tras ellas. Alex vivía con sus padres, que siempre estaban fuera de casa; y con su hermano, que siempre estaba en casa de algún amigo. Por tanto, su casa se convertía en el lugar ideal para prepararse para salir. Bajan corriendo las escaleras, de la mano, riendo. Sus cortos vestidos se mueven sobre sus piernas y sus pasos son seguros a pesar de los tacones. Ali es la típica chica rubia, ojos azules, pelo por la cintura, alta, delgada y bonita; pero no muy segura de sí misma. Alex es pelirroja, rojo teñido por supuesto, un poco más alta y un poco menos bonita, pero aún así igual de especial. Por fin llegan al portal, y efectivamente ahí está un Fiat Bravo Cabrio, descapotable, negro. Al volante se encuentra Riccardo, novio de Ann de toda la vida. En el asiento del copiloto está sentada Ann, con una bonita sonrisa mientras las mira aparecer por el portal. No podría vivir sin ellas, ellas tampoco podrían hacerlo. Ann es todo lo contrario a ellas, bajita y rechoncha, con una belleza característica. Riccardo es alto, fuerte, guapo y sexy. Por eso Ann no entiende que esté con ella, y por eso discuten a menudo. Se saludan entre miles de sonrisas y rápidamente se suben a la parte trasera del coche. Riccardo conduce rápido, quizá demasiado, camino del restaurante donde habían quedado. Ann había insistido en presentarles a una pareja de amigos y había un motivo por el que habían aceptado: la cena les saldría gratis. Al llegar al restaurante bajan las tres mientras Riccardo se va a buscar aparcamiento. Se cogen de la mano, nada puede separarlas. Ellas son Ann, Alex y Ali; ellas son las tres A. Al entrar al restaurante ellos ya se encuentran allí.
-Te dije que llegábamos tarde –murmura Ali, junto con una pequeña risa.
Él transmite ganas de vivirlo todo. Ella transmite aburrimiento. Él moreno, guapo, con una bonita sonrisa, ojos verdes. Ella morena también, con una ligera mueca permanente en la cara, ojos negros, preciosa.
-Estos son Marco y Giulia – les señala según dice sus nombres – y ellas son Alina y Alessandra.
Presentaciones, besos, saludos, esperar a que llegue Riccardo. Ya están listos para comenzar la noche. Se sientan y miran la carta. Tres coca-colas, un par de copas de vino, un vaso de agua. Un par de ensaladas, cuatro pizzas. Y mientras esperan que lo sirvan conversaciones van y vienen de un punto a otro de la mesa. Qué tal el día, qué tal el trabajo, deberíamos irnos de viaje por parejas.
-Yo me pido a Marco de pareja – Ali levanta la mano y sonríe divertida. Todos ríen, menos Giulia. Y traen la comida. Entre bocado y bocado más conversaciones divertidas, más risas, más tonterías. Algún que otro codazo, alguna mirada inapropiada, alguna sonrisa tonta.
-Lo siento, debo ir al servicio.
-Yo te acompaño.
Y así Ali y Alex se van de la mesa, dejando solas a las parejitas. Y allí se produce seguramente la conversación más extraña de la noche:
-¡A ti te gusta Marco!
-¿Pero qué dices, tonta? Es guapo, es divertido. ¡Pero tiene novia!
-¿Pero qué dices, tonta? Es guapo, es divertido. ¡Pero tiene novia!
-¿Y eso qué más da?
-Pues en cuanto lo dejen me lo pido.
Y así siguen unos minutos más, riendo, hablando de lo sucedido, de la gente de la mesa. Y después vuelven, justo a tiempo para la cuenta. Inmediatamente desvían la vista hacia Ann, una mirada que lo dice todo: “Ya sabes que nosotras no pagamos”. Y es al pobre Riccardo al que le toca pagar, la comida de cuatro personas mientras que Marco paga la de dos.
Y después se van a una discoteca, a bailar. Giulia no quería ir pero tampoco dejaría solo a su novio en un sitio así, así que, muy a su pesar, también les acompaña. En la pista de baile Riccardo y Ann, bailando agarrados, como una bonita pareja. Alex y Ali bailan alocadamente en el medio mientras algunos chicos las miran. Uno en especial mira a Alex. Ali ríe, la empuja hacia él.
-Enséñale lo que sabes hacer. – Y se aleja de allí hasta Marco y Giulia. Ellos no bailan, ellos no hacen nada, solo están allí parados en una esquina.
-Si me disculpas, te lo robo un rato. – Coge de la mano a Marco y lo lleva hasta la pista de baile. Y así bailan, sin tocarse, mirándose, entre leves risas.
-¿Por qué estás con ella? Parecéis muy distintos.
-Ella es divertida, es alocada, siempre lo ha sido.
Ella ríe, sigue bailando. Pone la mano en su hombro, él en su cintura. Y así bailan, hablan y ríen; todo bajo la atenta mirada de Giulia.
Es tarde, deberían volver a casa. Mañana hay trabajo, hay clase, hay sueños por cumplir, hay todo un día por delante. Despedidas frente a la puerta de la discoteca, y una promesa susurrada al oído al tiempo que un papel se introduce en un bolsillo: Si te aburres, llámame esta noche.
Y esa noche el teléfono suena. Una voz adormilada responde a ese teléfono.
-¿Si?
-Hola, Ali
-¿Quién eres?
-Soy Marco. Me dijiste que te llamara, pero si estás dormida…
Al escuchar ese nombre sus ojos se abren de golpe, se incorpora en la cama.
-No, para nada, no te preocupes… Marc.
-Solo necesitaba escapar un poco, y he pensado en ti.
-¿Escapar? ¿Qué es lo que ha pasado?
Y así hablan de cómo Giulia y Marco habían discutido al llegar a casa por ese baile, ríen, se esconden para no ser descubiertos hablando, inventan planes para hacerla desenfadar, se cuentan momentos importantes de sus vidas, anécdotas graciosas, cualquier cosa sirve para alargar esa conversación un poco más, a pesar de que el sueño pueda con ellos. Les gusta hablar, el tiempo pasa rápido de ese modo. Hasta que finalmente un buenas noches termina con todo.
( soy @celiaswift13) Bonitaaa :)Me encanto tu blog, es precioso eh? ^^ Te sigo, si quieres pasate por el mio jeje http://flashbacks13.blogspot.com/
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