Al día siguiente se levantan temprano, la luz que entra por la ventana les despierta. Ali, inconscientemente, se estira en la cama y le empuja haciéndole caer al suelo. Él se despierta de un sobresalto, sin entender por qué está en el suelo. Al mirarla alza una ceja, ella aún está algo adormilada. Aprovecha y sube a la cama, rápidamente, colocándose encima de ella. La agarra por las muñecas y la inmoviliza. Ella se remueve e intenta soltarse. Entre risas pelean.
-¿Qué haces? ¡Suéltame!
-¿Por qué iba a hacerlo? Te tengo donde quería, puedo hacer lo que quiera contigo.
-Hago lo que quieras, pero déjame.
-Uhm, lo que quiera, ¿eh?
-Sí, lo que quieras, pero no me hagas daño.
Ali comienza a poner voz de pena y ojitos, le sale perfecto.
-Si me pones esa carita no puedo hacerte nada…
Marco suelta una pequeña risa, se inclina sobre ella y da un pequeño beso en su nariz. Después la suelta, tumbándose a su lado, relajado. Ella aprovecha y comienza a darle con la almohada mientras él intenta quitársela e inmovilizarla de nuevo. No pueden dejar de reír y gritar, como si de niños se tratase. Finalmente ella es más hábil y se mete al cuarto de baño corriendo, encerrándose.
-Me rindo, me rindo.
-Sal de ahí, Ali.
-No, no hasta que digas que tú también te rindes.
-Está bien, me rindo.
Ella sale despacio y ambos se quedan mirando, para estallar en una carcajada después.
-Vamos a cambiarnos, nos espera un largo día y esta noche volvemos a casa. Hay que aprovechar.
-Dúchate tu primero, yo esperaré aquí.
Y mientras Ali entra al cuarto de baño y se ducha, Marco sale a la terraza. Observa la calle, a la gente que pasa. Ali es tan diferente de cualquier chica que haya conocido antes, tan divertida, tan espontánea… pero es su amiga, solo eso, su amiga. Y se regaña a si mismo por pensar que puede ser algo más que eso. Entonces escucha voz detrás de él.
-Oye, Marc, no te gires, ¿vale?
Y, cómo no, Marc se gira.
-¿Qué pasa Ali?
Y la ve asomando la cabeza por un hueco en la puerta y el pelo mojado.
-No he cogido la ropa, tengo que salir y solo llevo la toalla.
-¿Y qué más da?
-Pues que no quiero que me mires.
-Está bien, tranquila, no miraré.
Y vuelve a girarse hacia la calle, esta vez sacando el móvil. Y disimuladamente mira lo que ella hace a través de lo que se refleja en la pantalla de este. Apenas lleva una toalla que le cubre lo justo, con el pelo largo y mojado sobre los hombros. No puede evitar recorrer todo su cuerpo con la mirada cuando Ali levanta la vista.
-¡Me estás mirando!
-No, no es verdad, yo no estoy haciendo nada.
Y ríe levemente. Ella se mete en el baño, esta vez con la ropa y ya se cambia. Sale ya vestida, con unos pantalones cortos y una camiseta de tirantes. Se sienta en la cama, mirándole, al tiempo que dice.
-No tardes mucho, que como me canse me voy sin ti.
Él niega, ella le había hecho esperar un montón y ahora le estaba metiendo prisa. Pero también se ríe, no sabe por qué no puede dejar de hacerlo. Mientras se ducha, Ali se escabuye de la habitación. Baja a una cafetería cercana, compra dos cafés y dos bollos. Pero en ese rato él ya había salido de la ducha y se estaba preocupando porque ella no estuviera en la habitación. De todos modos estaba tranquilo, suponía que ella volvería dentro de poco. Por lo que había decidido cambiarse en la habitación el lugar de en el baño. Pero en ese momento ella entra en la habitación con las cosas en las manos. Al verle no puede evitar comenzar a reírse, a carcajadas. Entonces él se sobresalta y se tapa rápidamente con la toalla, avergonzado.
-¡Ali!
-Dime.
-¡Que no mires!
-Va, Marco, ni que fuera el primer tío desnudo que veo.
-Si tú no me has dejado verte desnuda, yo tampoco te dejo.
A lo que coge sus cosas y se va al baño a vestirse. Ella mientras se ríe, había merecido la pena.
Unas horas después vuelven a estar dando vueltas por la ciudad, visitando todo lo que les faltaba. Hay poco tiempo. Hasta que acaban en el aeropuerto, demasiado cansados, esperando a que saliera su avión. Sentados uno junto al otro, con la cabeza de ella apoyada en el hombro de él.
-Estás cansada, eh, Ali.
-Muerta, diría yo.
Una ligera sonrisa se dibuja en sus labios al tiempo que alza la cabeza hacia él. Él la mira, su sonrisa, y sin ni si quiera pensar en ello se inclina ligeramente. Al principio es un ligero roce de sus labios, muy ligero, que después se va haciendo más intenso hasta que se pierden cada uno en los labios del otro. Es un beso cálido, intenso, profundo. De dos personas que llevan demasiado tiempo deseando ese beso. Mientras se besan él coloca la mano entre su pelo, pegándola más a él, hasta que una voz en la megafonía les interrumpe. Deben embarcar. Ambos se separan con una pequeña y divertida risa, y de la mano suben al avión. El viaje es corto, porque ambos duermen.
Al llegar es él el que conduce, dejándola en su portal. Justo antes de salir ella le da un beso rápido, sin darle si quiera tiempo a responderlo porque sale del coche y sube a su casa rápidamente, sin poder borrar la sonrisa de su rostro.
Él siente algo parecido, no sabe por qué sonríe tanto, y al llegar a su casa se acuesta pensando en esa traviesa chica que ha puesto su mundo patas arriba.
Joder me encanta en serio es como otro Cancio.e para Paula de verdad sigue escribiendo :)
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